Partes de uno. Miles de extremidades que se cruzan y chocan en la calle. Cuanto sentimos por nuestra piel, cuanto negamos de aquello que sentimos hasta hacerlo inmune a nuestra percepción.
Crees en lo imposible? Yo creo que lo imposible es sólo una excusa.
Eran dos cuando en un terreno neutro se midieron en la balanza y, sorprendidos de usar el idéntico código de las sensaciones en la piel, se tocaron con las manos, con el cuerpo, con los labios.
Se midieron en años luz, se midieron en kilómetros y pronto notaron que no había distancia en el sentir.
Una caricia de imágenes, de sonidos. "Te pido que me acaricies el alma que ya llega el otoño y está fresco por acá".
Crees en lo imposible? Yo si.
Los vi recostarse en el tiempo y detenerlo, y levantarse como un solo ser, sin tiempo ni cuerpo. Sin miedo. Especialmente sin él, porque cuando son uno ya no hay nada que temer.
Esa noche yo vi a la luna nadando en el vino, vi sus pies andar en el río. Crees en lo imposible? Esa noche vi llorar a la luna, ya no por orgullo, la vi entendiendo, la vi llorar por la libertad. Lloró por lo que murió, lloró por lo que nació, lloró de amor y de tranquilidad. Por fin volvió a ser libre.
30 marzo 2010
23 marzo 2010
Nunca más
Lo más triste es que haya gente que simplemente no le importe...
Fragmento del libro "Nunca más":
"La tortura
Las primeras sesiones de tortura tenían por objeto el «ablande» del recién llegado y estaban a cargo de personal indistinto.
Una vez establecido que el detenido podía proporcionar alguna información de interés, comenzaban las sesiones a cargo de interrogadores especiales.
Es decir, que ni siquiera se efectuaba una previa evaluación tendiente a merituar si la persona a secuestrarse poseía realmente elementos de alguna significación para sus captores.
A causa de esta metodología indiscriminada, fueron aprehendidos y torturados tanto miembros de los grupos armados, como sus familiares, amigos o compañeros de estudio o trabajo, militantes de partidos políticos, sacerdotes o laicos comprometidos con los problemas de los humildes, activistas estudiantiles, sindicalistas, dirigentes barriales y (en un insólitamente elevado número de casos) personas sin ningún tipo de práctica gremial o política.
Bastaba figurar en una agenda de teléfonos para pasar inmediatamente a ser «blanco» de los tristemente célebres «Grupos de Trabajo».
Así se explica que muchos torturados responsabilizaran a cualquiera con tal de que se detuviese el suplicio. Según información proporcionada por un integrante del GT 2 (Legajo N° 7170), después de 1977 no tuvieron necesidad de realizar tareas de inteligencia, ya que se trataba de detener a las personas mencionadas por los propios detenidos en las sesiones de tortura."
08 marzo 2010
La ansiedad me recorre como un escalofrío en las entrañas. Es el miedo que nunca nos va a dejar ser menos cobardes. Con un pie en la marca de salida, pero con la mirada perdida en donde siempre se pierde, para no tener que responder a mis preguntas.
No me creo, no me entiendo, no me siento.
Cuando algo un día se apaga tal vez no exista llama que pueda encender la oscuridad, casi no creo que haya algo. Casi me rindo en cada instante para un comienzo casi perfecto y un desenlace que sólo me hace pensar en cuanto debo dejar, en cuanto debo cambiar y por esta vez estoy segura que no quiero cambiar. Sólo miedo. Eso sólo es.
No me juzgo, no me busco, no me encuentro.
Nada hay que se pueda ver como a través del cristal, ni yo ya puedo ver. Todo esta tenebrosamente borroso y no se como hacer. El frío-ansiedad recorre una vez más el ambiente y una vez más no hay respuestas, ni preguntas.
No pregunto, no respondo, no me animo.
No soy...
No me creo, no me entiendo, no me siento.
Cuando algo un día se apaga tal vez no exista llama que pueda encender la oscuridad, casi no creo que haya algo. Casi me rindo en cada instante para un comienzo casi perfecto y un desenlace que sólo me hace pensar en cuanto debo dejar, en cuanto debo cambiar y por esta vez estoy segura que no quiero cambiar. Sólo miedo. Eso sólo es.
No me juzgo, no me busco, no me encuentro.
Nada hay que se pueda ver como a través del cristal, ni yo ya puedo ver. Todo esta tenebrosamente borroso y no se como hacer. El frío-ansiedad recorre una vez más el ambiente y una vez más no hay respuestas, ni preguntas.
No pregunto, no respondo, no me animo.
No soy...
22 febrero 2010
Para escuchar a la luna en una terraza
Por una noche pudimos librarnos de los ojos espectantes, de las ansias ajenas de librarnos de las líneas límites entre un cuerpo y otro, como si aquellas ansias fueran propias, como si nuestros ojos (más sabios que nosotros mismos) no supieran cuales eran nuestros destinos. Sin más, la línea fue quebrada por el dibujo curvo de mis manos, que sigilosas rozaron con cuidado el miedo. Tus manos, con el mismo ímpetu que tus labios, no me dejaron temer, cuidando cada unos de mis pasos, como el agua para las hojas de un árbol, como una lluvia interminable en una sierra escondida en la que me encuentro. Un árbol, que no da más sombra que a un pequeño pedazo de tierra pero que se nutre inagotablemente de las gotas que ruedan por sus ramas hasta penetrar en la tierra y llegar a sus raíces.
Bajo el aire casi inmóvil, el silencio que poco a poco dejaba de ocultarse tras unos murmullos lejanos, nos fue cubriendo. El viento que se asomó, lentamente (por tímido) nos barrió de aquellos murmullos y la noche fue la cuna que en un techo cualquiera nos arropó. Sin más abrigo que el de nuestra piel, sin más certezas que la locura, sin más sogas que los hilos de las ropas (que ya no cumplían su función), pasaron los días, los meses y los años, todos comprimidos en un instante en el que los relojes ya no marcaron las horas, sólo los latidos nos marcarían el momento en el que, a pesar de los caminos por recorrer, a pesar de los distintos climas entre un extremo y el otro de este lazo, tarde o temprano esos extremos se unirían una vez más y otra vez cuando deba ser y así incansablemente hasta que se escuche el murmullo de ansias ajenas agotarse una vez más, como la llama de una vela y por fin nos deje arropados nuevamente por la luna.
Bajo el aire casi inmóvil, el silencio que poco a poco dejaba de ocultarse tras unos murmullos lejanos, nos fue cubriendo. El viento que se asomó, lentamente (por tímido) nos barrió de aquellos murmullos y la noche fue la cuna que en un techo cualquiera nos arropó. Sin más abrigo que el de nuestra piel, sin más certezas que la locura, sin más sogas que los hilos de las ropas (que ya no cumplían su función), pasaron los días, los meses y los años, todos comprimidos en un instante en el que los relojes ya no marcaron las horas, sólo los latidos nos marcarían el momento en el que, a pesar de los caminos por recorrer, a pesar de los distintos climas entre un extremo y el otro de este lazo, tarde o temprano esos extremos se unirían una vez más y otra vez cuando deba ser y así incansablemente hasta que se escuche el murmullo de ansias ajenas agotarse una vez más, como la llama de una vela y por fin nos deje arropados nuevamente por la luna.
16 febrero 2010
...y aprendí que siempre la costumbre va a matar al placer...
Cuando el orgullo ya no se da por aludido, todo alrededor es más fácil. Las astillas ya no quedan clavadas, las palabras se lavan y cada frase escuchada mil veces ya no resuena como eco. Cuando ya nada importa, ni siquiera una caricia de más, sólo pienso en las lucecitas que se ven por la ventana como pequeños flashes espaciales en un cielo borroso y en los angelitos que no por crueles, si no por miedosos, no se echan a volar.
Cuando ya no se piensa en el mañana tan deseado y tan inconveniente a la vez, hay siempre alguien que te recuerda aquello que no pensaste. Como si recostarse a dormir fuera más que eso, o besarse fuera más que eso, o volar de esta forma, bien lejos, me dejara alguna chance de librar mis pensamientos.
Por un momento sólo quise huir para resguardar aquello que ya no me importa. Me acordé, ya no importa, fue sólo un capricho del orgullo.
Cuando ya no se piensa en el mañana tan deseado y tan inconveniente a la vez, hay siempre alguien que te recuerda aquello que no pensaste. Como si recostarse a dormir fuera más que eso, o besarse fuera más que eso, o volar de esta forma, bien lejos, me dejara alguna chance de librar mis pensamientos.
Por un momento sólo quise huir para resguardar aquello que ya no me importa. Me acordé, ya no importa, fue sólo un capricho del orgullo.
04 febrero 2010
Clases de pintura para niños!!
Clases de pintura para niños de 5 a 12 años
(por otras edades, por favor consultar)
(por otras edades, por favor consultar)
A partir del próximo sábado 6 de Febrero.
Lugar: Espacio Bolivar 883 (San Telmo).
Días: Todos los sábados de Febrero de 17 a 18:30 hs.
1ª clase de prueba sin cargo (esta clase de prueba incluye materiales).
Los espero!!
bardearte@gmail.com
02 febrero 2010
y de pronto me di cuenta que los edificios no me dejan ver el cielo...
Volví. Me choqué una vez más con la tinta de una nueva lapicera. Choqué contra todo, esta mañana cuando vi cuantos matices puede darle uno a cada día.
Me choqué con personas con miles de vidas. Contra vidas. En contra de los rieles que creemos que son los correctos.
Cualquier porteño puede terminar caminando con los pies en la arena a lo lejos, incluso nadar en el río de la selva o dejarse barrer con el mar, hasta perder el aire. Con la certeza de lo incierto. Con todo aquello que es casi inhumano, pero que se acerca a lo más humano de la humanidad. Poder observar una noche con la luna más luminosa y todas las estrellas, la música de dos mares y el corazón chorreando en mis manos. Quién quiere luz cuando caminar en la oscuridad puede ser tan fácil? Observar las siluetas y reconocerlas. Cuanto valor se le puede poner a tanta naturaleza? Cuanto puede valer lo material?
Me quedo en los ojos eternos que se pierden donde termina el mar. Sigo el reflejo en ellos de la luna. Los que muestran adonde el mundo ya no existe.
Volver... Y uno se vuelve a chocar. Sería mejor pasar, absorber y dejar de chocar. Sería más hermoso.
Antes de volverme me dije a mí misma, que estuve en otra dimensión. Un lugar sin tiempo y sin días. Donde las horas no significan nada, donde el Sol y la Luna son los relojes más exactos. Estuve en otro mundo. Y sin embargo ahora creo que no hay nada más vivo que eso. No hay mundo más real que aquel. Y todo lo que hacemos es vivir constantemente en este mundo de fantasías, lleno de mentiras, dificultades, mugre, donde no se ven mariposas volar sobre el río, ni animales que se escuchan entre arbustos, ni el mar rompiendo en olas.
01 febrero 2010
16 enero 2010
Y esto que es?
Correr lo más fuerte que puedan mis piernas para alejarme y sentir que no hay más de mí. Para no pensar en sentir. Un día no verte más y no sentir lo que siento (como si pudiera escaparte). Como si la simple idea de tu sonrisa no me hiciera sonreír, como si hiciera de cuenta que tus ojos no ven donde no hay lamparitas. Ahora se me hizo tarde, bajé la guardia y viste mis sonrisas reales.
Siento cursi el sentir. Siento más de lo que digo y te se decir. Y todo se me confunde cada vez más... justo cuando estaba casi segura de que el amor no existe.
Pensaba en el amor, en el enamoramiento, como una especie de sueño, en el que no se ve, en el que no se siente el tiempo y no hay defensa. Tibieza. Pero como la niebla, se disipa y siempre al final queda una bella historia de casualidades, compañía y voluntad. El amor se viste de voluntad, la magia es magia, es fuego, es necesidad animal y se apaga. Y cuando ya no queda esa necesidad, porque nadie es tan necesario para vivir, porque todos nacemos y morimos solos, entonces, que queda? Voluntad? Así a secas, tiene poco de romántico, pero debe ser así. Tal vez. Sólo voluntad. Aunque por otro lado, el amor son esas ganas de esta noche recostarme sobre tu cuerpo, es la dulce libertad de los dedos al recorrer el pelo en interminables caricias, son miradas infinitas o jugar en tus labios sin tiempo. Es un mate o esos cafecitos con azúcar, una peli, un corazón que le ofrece un concierto a otro. Son sogas que se anudan, son miles de hilos de momentos entrelazados. No es un objeto inerte, un sentimiento extra, algo que se pueda manipular. Tal vez existe en un rincón profundo o tal vez en todos lados.
Y armo este rompecabezas tratando de encontrar una respuesta al "que debo hacer", como si no supiera ya lo que no debo.
Siento aquello que me falta y que no me vas a dar, y siento todo lo que tengo. Y si, es muy duro decirlo y saberlo. Pero más duro es callar lo que callo. Y si sigo tratando de pensar en este desborde de palabras voy a tener que salir correr... me voy al río a pensar...
"Por mucho que me duela debo admitir que otras me ven sin ropa y tu desnudo. Será mucho mejor si pretendo huir. Cortar la cuerda, deshacer el nudo (...)"
Siento cursi el sentir. Siento más de lo que digo y te se decir. Y todo se me confunde cada vez más... justo cuando estaba casi segura de que el amor no existe.
Pensaba en el amor, en el enamoramiento, como una especie de sueño, en el que no se ve, en el que no se siente el tiempo y no hay defensa. Tibieza. Pero como la niebla, se disipa y siempre al final queda una bella historia de casualidades, compañía y voluntad. El amor se viste de voluntad, la magia es magia, es fuego, es necesidad animal y se apaga. Y cuando ya no queda esa necesidad, porque nadie es tan necesario para vivir, porque todos nacemos y morimos solos, entonces, que queda? Voluntad? Así a secas, tiene poco de romántico, pero debe ser así. Tal vez. Sólo voluntad. Aunque por otro lado, el amor son esas ganas de esta noche recostarme sobre tu cuerpo, es la dulce libertad de los dedos al recorrer el pelo en interminables caricias, son miradas infinitas o jugar en tus labios sin tiempo. Es un mate o esos cafecitos con azúcar, una peli, un corazón que le ofrece un concierto a otro. Son sogas que se anudan, son miles de hilos de momentos entrelazados. No es un objeto inerte, un sentimiento extra, algo que se pueda manipular. Tal vez existe en un rincón profundo o tal vez en todos lados.
Y armo este rompecabezas tratando de encontrar una respuesta al "que debo hacer", como si no supiera ya lo que no debo.
Siento aquello que me falta y que no me vas a dar, y siento todo lo que tengo. Y si, es muy duro decirlo y saberlo. Pero más duro es callar lo que callo. Y si sigo tratando de pensar en este desborde de palabras voy a tener que salir correr... me voy al río a pensar...
"Por mucho que me duela debo admitir que otras me ven sin ropa y tu desnudo. Será mucho mejor si pretendo huir. Cortar la cuerda, deshacer el nudo (...)"
10 enero 2010
02 enero 2010
Mi despedida
Te di el último beso de esta vida, acaricié tu mano hinchada y me fui. Sabiéndote final, atragantando mis lágrimas.
Te vas y es tan difícil verte partir. Tenés que irte y es tan difícil soltarte. De esta forma te envío mi despedida, te dejo ir como todos hicimos el día de hoy. Pero hoy no te veo como el hombre que en esa cama espera, hoy sos todo aquello que fuiste.
Dejaste tu marca en mí y te veo en mi futuro. Te veo en mi presente y todo lo que hiciste para que ese presente fuera. Te veo en los ojos de mi padre, te veo en piel, te llevo en mi nombre. Me enseñaste tanto que no podría recordarlo todo. Fuimos el cuarto plano en ese cuadro de Magritte que no me acuerdo el nombre y ahí entendí que la pintura era mi vida. Me enseñaste la política, la belleza de la música, me enseñaste que uno puede cometer los peores errores en la vida y aún así tenemos que aprender a perdonar a quienes amamos. Que nada vale tanto como compartir la vida y que en el final ya no hay revanchas.
Hasta el final te reíste de Dios. Hasta el final te reíste. "Lo último que se pierde es el humor", y entre tus respiraciones más difíciles hasta creí verte sonreír. Aprendí a ver más allá de lo puramente visible y entendí que los seres humanos somos un todo. "Nada es tan simple Barbi". Te enojaste, me retaste por todo lo que no hice y al final me pudiste ver reflejada en la pintura que tanto amo. Me hiciste los mismos chistes una y otra vez, y siempre supe que cuando ya no los hicieras los iba a extrañar. Por suerte dejaste esa marca en todos los hombres de esta familia que te recordarán siempre. Que tipo difícil que sos. Pero dentro de todo, a mí me la hiciste más fácil. Tu gran debilidad, las mujeres. Otro legado para la familia.
Se que siempre te asusto el final, pero ahora que llegó, podés seguir tranquilo. Lograste que al final nos quisiéramos más que nunca. Te agradezco Pinamar, los libros, el teatro Colón en mi infancia, el arte, tu devoción por curar, cada una de tus palabras, todo tu cariño, lo que hiciste de mí. Yo me quedo con eso, con tu marca en mi vida. Gracias por ese último 27 de Noviembre. Gracias por haber estado ahí, no me podrías haber hecho un regalo mejor.
Podés ir tranquilo, abuelo. Con todo el dolor. Para siempre en mi alma.
Te vas y es tan difícil verte partir. Tenés que irte y es tan difícil soltarte. De esta forma te envío mi despedida, te dejo ir como todos hicimos el día de hoy. Pero hoy no te veo como el hombre que en esa cama espera, hoy sos todo aquello que fuiste.
Dejaste tu marca en mí y te veo en mi futuro. Te veo en mi presente y todo lo que hiciste para que ese presente fuera. Te veo en los ojos de mi padre, te veo en piel, te llevo en mi nombre. Me enseñaste tanto que no podría recordarlo todo. Fuimos el cuarto plano en ese cuadro de Magritte que no me acuerdo el nombre y ahí entendí que la pintura era mi vida. Me enseñaste la política, la belleza de la música, me enseñaste que uno puede cometer los peores errores en la vida y aún así tenemos que aprender a perdonar a quienes amamos. Que nada vale tanto como compartir la vida y que en el final ya no hay revanchas.
Hasta el final te reíste de Dios. Hasta el final te reíste. "Lo último que se pierde es el humor", y entre tus respiraciones más difíciles hasta creí verte sonreír. Aprendí a ver más allá de lo puramente visible y entendí que los seres humanos somos un todo. "Nada es tan simple Barbi". Te enojaste, me retaste por todo lo que no hice y al final me pudiste ver reflejada en la pintura que tanto amo. Me hiciste los mismos chistes una y otra vez, y siempre supe que cuando ya no los hicieras los iba a extrañar. Por suerte dejaste esa marca en todos los hombres de esta familia que te recordarán siempre. Que tipo difícil que sos. Pero dentro de todo, a mí me la hiciste más fácil. Tu gran debilidad, las mujeres. Otro legado para la familia.
Se que siempre te asusto el final, pero ahora que llegó, podés seguir tranquilo. Lograste que al final nos quisiéramos más que nunca. Te agradezco Pinamar, los libros, el teatro Colón en mi infancia, el arte, tu devoción por curar, cada una de tus palabras, todo tu cariño, lo que hiciste de mí. Yo me quedo con eso, con tu marca en mi vida. Gracias por ese último 27 de Noviembre. Gracias por haber estado ahí, no me podrías haber hecho un regalo mejor.
Podés ir tranquilo, abuelo. Con todo el dolor. Para siempre en mi alma.
29 diciembre 2009
Un infierno encantador
Nunca este fuego fue tan tentador. Y me quemo y te quemás, y a quien le importa ya cuantas heridas queden, si siempre hay y siempre sanan. Este infierno esta encantador... si, esta noche esta encantador.
27 diciembre 2009
Deja vu
Veo las cosas como son.
Vamos de fuego en fuego hipnotizándonos.
A cada paso sientes otro deja vu,
O no?
Similitudes que soñás.
Lugares que no existen pero vuelves a pasar.
Errores ópticos del tiempo y de la luz.
Oh no.
Tanto pediste retener
ese momento de placer,
antes de que sea tarde.
Vuelve la misma sensación,
esta canción ya se escribió
hasta el mínimo detalle.
Mira el reloj, se derritió.
Rebobinando hacia delante te alcanzo.
Ecos de antes rebotando en la quietud.
Oh no.
Todo es mentira, ya verás.
La poesía es la única verdad.
Sacar belleza de este caos, es virtud.
O no?
Tanto pediste retener
ese momento de placer,
antes de que sea tarde.
Vuelve la misma sensación,
esta canción ya se escribió
hasta el mínimo detalle.
Cerca del final,
sólo falta un paso mas,
siento un deja vu.
Deja vu.
Vamos de fuego en fuego hipnotizándonos.
A cada paso sientes otro deja vu,
O no?
Similitudes que soñás.
Lugares que no existen pero vuelves a pasar.
Errores ópticos del tiempo y de la luz.
Oh no.
Tanto pediste retener
ese momento de placer,
antes de que sea tarde.
Vuelve la misma sensación,
esta canción ya se escribió
hasta el mínimo detalle.
Mira el reloj, se derritió.
Rebobinando hacia delante te alcanzo.
Ecos de antes rebotando en la quietud.
Oh no.
Todo es mentira, ya verás.
La poesía es la única verdad.
Sacar belleza de este caos, es virtud.
O no?
Tanto pediste retener
ese momento de placer,
antes de que sea tarde.
Vuelve la misma sensación,
esta canción ya se escribió
hasta el mínimo detalle.
Cerca del final,
sólo falta un paso mas,
siento un deja vu.
Deja vu.
09 diciembre 2009
Tres a.m.
Una vez en el ascensor pensaba asqueada en escenas de las horas pasadas. El colapso comenzó a las 3 a.m. ¿Fue el llanto de una niña lo que cambió el desenlace de las cosas? ¿Fue un padre que no pudo enseñar a sus hijos cual es el bien y cual es el mal? Un maestro que no puede enseñar todo. Un hombre, simplemente.
No podía dejar de pensar en las apariencias que faltan a la verdad y a la charla sobre la verdad que tuvo con sus amigos, entre copas. La sed de justicia exacerba cada una de sus posturas.
Si lo que uno ve es la propia verdad, cuando llega el desengaño puede decirse que lo que antes se creía no era cierto. Pero se es víctima de la certeza y uno actúa y decide en base a esa realidad. Se materializa en los propios actos. Ahora bien, si los hechos de un otro se toman como la verdad, podríamos decir que la verdad es la realidad. Sin embargo, frente a una misma realidad las personas podemos tener distintas interpretaciones. Inclusive una misma persona puede considerar las cosas de forma distinta de acuerdo a lo que ha aprendido, vivido, etc. Por lo tanto, la realidad sólo es teórica y la verdad no existe. O mejor aún, existen millones de verdades, por lo que la verdad pierde lo absoluto de su definición y su propio espíritu.
La venganza debe morir para dejarnos vivir, habló él. Quizás la venganza es un parásito aferrado sin el que no podemos respirar. Si en la noche la niña no hubiera llorado, no podría haber llevado a cabo la venganza que sólo la deja dormir una hora en la noche. Una venganza que hasta su propia pequeñez no la dejó ver venir. La infancia a flor de piel, su histeria, la perversión, juegos miserables.
Fueron dos caras, la del amor y del odio, la mujer transfigurándose a hombre, la lejanía de los cuerpos, voces que apenas se alcanzan a escuchar.
"Sólo fui un muñeco en este lío tan vacío, que se llenó de agua podrida.", dijo.
"Hay placeres que en esta vida no se saben disfrutar.", pensó él.
El aroma infecto de palabras que esta mañana no saben enseñar. Resabios de vino que ya perdió su alma entre tus dientes de oro.
No había nada que deseara más que aquel auto llegará por fin a destino, después de ese viaje por demás largo. El aliento todavía le traía recuerdos, esos que no iba a poder borrar ni siquiera con el jabón con el que se lavó la cara.
No podía dejar de pensar en las apariencias que faltan a la verdad y a la charla sobre la verdad que tuvo con sus amigos, entre copas. La sed de justicia exacerba cada una de sus posturas.
Si lo que uno ve es la propia verdad, cuando llega el desengaño puede decirse que lo que antes se creía no era cierto. Pero se es víctima de la certeza y uno actúa y decide en base a esa realidad. Se materializa en los propios actos. Ahora bien, si los hechos de un otro se toman como la verdad, podríamos decir que la verdad es la realidad. Sin embargo, frente a una misma realidad las personas podemos tener distintas interpretaciones. Inclusive una misma persona puede considerar las cosas de forma distinta de acuerdo a lo que ha aprendido, vivido, etc. Por lo tanto, la realidad sólo es teórica y la verdad no existe. O mejor aún, existen millones de verdades, por lo que la verdad pierde lo absoluto de su definición y su propio espíritu.
La venganza debe morir para dejarnos vivir, habló él. Quizás la venganza es un parásito aferrado sin el que no podemos respirar. Si en la noche la niña no hubiera llorado, no podría haber llevado a cabo la venganza que sólo la deja dormir una hora en la noche. Una venganza que hasta su propia pequeñez no la dejó ver venir. La infancia a flor de piel, su histeria, la perversión, juegos miserables.
Fueron dos caras, la del amor y del odio, la mujer transfigurándose a hombre, la lejanía de los cuerpos, voces que apenas se alcanzan a escuchar.
"Sólo fui un muñeco en este lío tan vacío, que se llenó de agua podrida.", dijo.
"Hay placeres que en esta vida no se saben disfrutar.", pensó él.
El aroma infecto de palabras que esta mañana no saben enseñar. Resabios de vino que ya perdió su alma entre tus dientes de oro.
No había nada que deseara más que aquel auto llegará por fin a destino, después de ese viaje por demás largo. El aliento todavía le traía recuerdos, esos que no iba a poder borrar ni siquiera con el jabón con el que se lavó la cara.
05 diciembre 2009
Madre de helio bianco
Ella le pregunta: ¿Por qué no te permites ser-me feliz? El límite de tu egoísmo llega hasta tu miseria que compartís completa en cada día. ¿Por qué esbozaste el mandato y hoy sólo tu escenario es el que querés iluminar?
Ella dice: Soy yo la protagonista de esta historia, de todas las historias.
Sólo desde lejos puedo verte... ni escucharte, ni verte... sólo me queda la distancia. Desde tus entrañas hasta hoy, bajo la soberbia de un nombre, imponés la orden, lo que se debe, creyendo utópicamente que serías capaz de dejar al alumno pasar al maestro, de cortar el cordón, de soltar sus alas.
En mi vida sólo conocí a una mujer que sabe lo que piensa y lo dice sin tapujos. Me voy dando cuenta que hay ideales que busco y que no existen. Cada vez me suena más lógico. El ser calcula, omite, esconde. Es quien sonríe y tras los dientes esconde un aliento de fuego.
Desengaño. Me alejan esas miradas veladas.
Ella dice: Soy yo la protagonista de esta historia, de todas las historias.
Sólo desde lejos puedo verte... ni escucharte, ni verte... sólo me queda la distancia. Desde tus entrañas hasta hoy, bajo la soberbia de un nombre, imponés la orden, lo que se debe, creyendo utópicamente que serías capaz de dejar al alumno pasar al maestro, de cortar el cordón, de soltar sus alas.
En mi vida sólo conocí a una mujer que sabe lo que piensa y lo dice sin tapujos. Me voy dando cuenta que hay ideales que busco y que no existen. Cada vez me suena más lógico. El ser calcula, omite, esconde. Es quien sonríe y tras los dientes esconde un aliento de fuego.
Desengaño. Me alejan esas miradas veladas.
01 diciembre 2009
Ciudad subte
Ayer tuve que ir a Once. Como era de suponer el tránsito iba a estar imposible, así que decidí tomarme el subte. Creí que la suerte estaba de mi lado cuando llegué a la estación de la línea C casi vacía. A decir verdad, las últimas veces en esa línea fueron catastróficas. Imagínense mi sorpresa al ver un asiento vacío que me estaba esperando.
Me senté contenta, pensando que después de muchos años iba a tomar la línea A con sus vagones antiguos. Caminé para hacer la combinación. Caminé y caminé, y por fin llegué. Había gente, pero nada fuera de lo común para un horario pico.
Pero claro, no todo puede ser color de rosa en esta bendita ciudad, así que tampoco me escandalicé al ver llegar todos los vagones casi con las puertas abiertas y los restos de pasajeros desbordando cual leche en mal estado. Mal estado por la cara de los pobres seres humanos que viajaban en estado de compresión.
Obviamente fue imposible para mi subir. Pero no para otros osados que con todas sus fuerzas oprimieron contra si mismos los cuerpos que apenas respiraban adentro. Comprendí que esa estrategia iba a ser mi próxima acción en la lucha por llegar a destino.
Cuando llegó el siguiente tren me lancé al vagón. Lo más preocupante era el momento en que el que se cerraran las puertas. Sería la pirmera persona de Buenos Aires en morir aplastada por una puerta de subte? No. Finalmente se cerró... un poco. En parte, la apertura que quedaba, me servía para que me llegara aire (cosa que las sardinas enlatadas no tienen! un porotito para el subte...). Pero me preocupaba el hecho de que se abrieran súbitamente y yo cayera a las vías. Tampoco pasó, pero podría haber pasado. Esas puertas se abren manualmente. No son para nada confiables.
Claro, entre tantos pensamientos catastróficos, pensé en lo ridícula que sería esa muerte y todo lo que me falta vivir. Todo lo que quiero hacer antes de morir! Necesito más tiempo!!! Déjenme vivir!!!!
Solita, casi sin darme cuenta, se me empezó a escapar la risa. No podía controlarla y ni la boca me podía tapar, porque estaba esposada entre personas y bolsos. Pobre la mujer delante mío (a la que estuve todo el viaje tocándole el culo, sin intención por supuesto) debe haber pensado que estaba tosiendo o algo así, o que estaba por vomitar. Pero fue algo que no puedo contener.
Que ridículo estar así, comprimida por personas, por contracturas que llamaban a mi espalda, controlando la cartera, el peligro, sólo para no soportar el tránsito de la Av. Rivadavia, para poder llegar temprano a comprarme una remera con Naty.
Cualquier otro día me hubiera teñido de mal humor. Por suerte ayer me causó risa. Y un dolor de espalda que dura hasta hoy.
Me senté contenta, pensando que después de muchos años iba a tomar la línea A con sus vagones antiguos. Caminé para hacer la combinación. Caminé y caminé, y por fin llegué. Había gente, pero nada fuera de lo común para un horario pico.
Pero claro, no todo puede ser color de rosa en esta bendita ciudad, así que tampoco me escandalicé al ver llegar todos los vagones casi con las puertas abiertas y los restos de pasajeros desbordando cual leche en mal estado. Mal estado por la cara de los pobres seres humanos que viajaban en estado de compresión.
Obviamente fue imposible para mi subir. Pero no para otros osados que con todas sus fuerzas oprimieron contra si mismos los cuerpos que apenas respiraban adentro. Comprendí que esa estrategia iba a ser mi próxima acción en la lucha por llegar a destino.
Cuando llegó el siguiente tren me lancé al vagón. Lo más preocupante era el momento en que el que se cerraran las puertas. Sería la pirmera persona de Buenos Aires en morir aplastada por una puerta de subte? No. Finalmente se cerró... un poco. En parte, la apertura que quedaba, me servía para que me llegara aire (cosa que las sardinas enlatadas no tienen! un porotito para el subte...). Pero me preocupaba el hecho de que se abrieran súbitamente y yo cayera a las vías. Tampoco pasó, pero podría haber pasado. Esas puertas se abren manualmente. No son para nada confiables.
Claro, entre tantos pensamientos catastróficos, pensé en lo ridícula que sería esa muerte y todo lo que me falta vivir. Todo lo que quiero hacer antes de morir! Necesito más tiempo!!! Déjenme vivir!!!!
Solita, casi sin darme cuenta, se me empezó a escapar la risa. No podía controlarla y ni la boca me podía tapar, porque estaba esposada entre personas y bolsos. Pobre la mujer delante mío (a la que estuve todo el viaje tocándole el culo, sin intención por supuesto) debe haber pensado que estaba tosiendo o algo así, o que estaba por vomitar. Pero fue algo que no puedo contener.
Que ridículo estar así, comprimida por personas, por contracturas que llamaban a mi espalda, controlando la cartera, el peligro, sólo para no soportar el tránsito de la Av. Rivadavia, para poder llegar temprano a comprarme una remera con Naty.
Cualquier otro día me hubiera teñido de mal humor. Por suerte ayer me causó risa. Y un dolor de espalda que dura hasta hoy.
29 noviembre 2009
26 noviembre 2009
Mistake
Un ramo de fresias en el florero, coloridas, perfumadas. Nada más que eso. Nada menos. Sólo una creación de nuestra mente, la belleza de las flores muertas. Restos del aroma que fue.
"No quiero enamorarme de vos."
Una caja. Nadie sabe donde está, nadie la ve. "De donde sacaste eso? ... de la caja". Inagotable fuente de inspiración.
"Te dije que no quería enamorarme de vos."
"Soy un hombre, también me equivoco. Quizás nosotros no debemos estar juntos."
Track: Maldito sea tu amor.
Y si existiera un grabador para todo lo que pasa en mi cabeza, para cada cosa que escucho, para cada cosa que veo. Un back up. No logro escribirlo todo, tan rápido y me molesta que me miren cuando escribo en el bondi.
Que bueno que no salen los mensajes de texto. Que libres que somos cuando se corta la luz. Que miedo si me cortan el agua.
Track: Nene hacelo fácil... dar es dar...
Hoy el tren viaja casi vacío, relleno de fantasmas que se escapan en el puente de miradas al mundo exterior. Si tan solo los puentes nos llevaran a conocernos mejor, a ver todo aquello que somos, que podemos ser.
Las musiquitas son un buen comienzo para este largo día. Track...
"No quiero enamorarme de vos."
Una caja. Nadie sabe donde está, nadie la ve. "De donde sacaste eso? ... de la caja". Inagotable fuente de inspiración.
"Te dije que no quería enamorarme de vos."
"Soy un hombre, también me equivoco. Quizás nosotros no debemos estar juntos."
Track: Maldito sea tu amor.
Y si existiera un grabador para todo lo que pasa en mi cabeza, para cada cosa que escucho, para cada cosa que veo. Un back up. No logro escribirlo todo, tan rápido y me molesta que me miren cuando escribo en el bondi.
Que bueno que no salen los mensajes de texto. Que libres que somos cuando se corta la luz. Que miedo si me cortan el agua.
Track: Nene hacelo fácil... dar es dar...
Hoy el tren viaja casi vacío, relleno de fantasmas que se escapan en el puente de miradas al mundo exterior. Si tan solo los puentes nos llevaran a conocernos mejor, a ver todo aquello que somos, que podemos ser.
Las musiquitas son un buen comienzo para este largo día. Track...
Una nueva joyita de Sabina
(...)
Ya ves
llegar a fin de mes
no era con ella asunto de dinero
se trataba más bien de merecer
un tren de pasajeros,
el tsunami de un mar hecho mujer
dispuesto en cada ola a renacer.
Se llamaba Herejía
cómo voy a saber
si me engañaba cuando me mentía.
Maestra en confundir
al diablo y al rey de los altares,
me citaba en los bares
con fuegos malabares
y luego se olvidaba de acudir.
(...)
Ya ves,
llegar a fin de mes
no era firmar un parte de sucesos,
se trataba más bien de envejecer
huérfano de sus besos
con fantasmas que aprenden a
crecer,
abrazos que se mueren por volver,
Se llamaba utopía,
me gusta imaginar
que me engañó cuando se despedía.
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